El Gobierno de Javier Milei impulsa una reforma laboral que reduce significativamente la carga fiscal sobre los empleadores. Según estimaciones del Centro CEPA, la reducción de contribuciones patronales tendrá un costo fiscal anual de 2.070 millones de dólares.
La iniciativa crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), financiado con el 3% de la masa salarial bruta, destinado a financiar despidos. Asimismo, se reduce la alícuota para obras sociales del 6% al 5% y se disminuyen los aportes a los subsistemas de la Seguridad Social, como PAMI y el sistema previsional.
El paquete incluye un nuevo blanqueo laboral bajo el programa de "Promoción del Empleo Registrado", que contempla amplias amnistías fiscales, previsionales y penales, extinguiendo acciones penales y perdonando multas.
También se reduce la alícuota del Impuesto a las Ganancias para sociedades, con un beneficio de 2.099 millones de dólares para grandes empresas, y se eliminan impuestos internos a bienes de lujo, como autos de alta gama, aeronaves y embarcaciones, por un valor de 330 millones de dólares. Se trata de una transferencia de recursos del trabajo al capital.